lunes, 2 de noviembre de 2020

Calaverita literaria

Llega, llega noviembre, sin membrete y sin remitente,
sabemos quien toca a vernos sin que no la presenten.
Es la Catrina y sus muertos quienes nos acompañan a una fiesta,
con dulces, frutas y licores, vienen a servirse de yesca.
Entre los festejos y la comedera,
viene la flaca a ver el club de lectura con Claudia,
mientras presencia una sesión en zoom,
todos nerviosos están de escucharla.

- A quien mejor me componga un verso
A ese no he de llevarme, y como premio,
una visita larga de un ser querido he de obsequiarle. 
Póngase buzos porque al que se distraiga
lo he de castigar, sin música, flores
o mezcal los he de dejar. 
Mientras los demás escuchan las calaveritas literarias,
la Catrina bien sentada se toma de la falda, en su mano huesuda la impaciencia la castiga,
anciosa esta de escuchar ya todas las calaveritas.
Cuando terminan ya todos de leer,
Sin nervio o espanto ya quieren saber,
ganador de quien es la suerte que la flaca ha de ofrecer. 

La muerte finge no ceder, ante tales versos con placer. 
Hasta que altiva, colorida, y alegre habla, 
- Estupefacta me quedé, denme un par de minutos que jamás lo imagine,
que tan preciada en esta vida mi imagen es saber.
Olvidaba que tan divertida puede ser la escritura, la magia de la rima en prosa o sin estructura.
No  logro decidirme por un ganador,
Vine queriendo encontrar cobre y a la bolsa me llevó más de un corazón.
Así que sin más demora, acompañenme al panteón, que más de un ser querido los espera en el fiestón.
Edgar llevó unos pulques, Octavio un six de cerveza artesanal, 
entre Arnold y Alejandro una botella de Mezcal, y por si fuera poco Alonso con Aleen buscando el pan. 
De repente aparece Claudia comiéndose un pan de muerto,
la huesuda nos está buscando, creo que es hora de movernos. 
Nuestros familiares se despidieron, gustosos estaban de vernos.
La flaca sólo nos sonrió, fue bueno conocerlos,
nos  vemos el próximo año, feliz día de muertos!

CIRO. 

lunes, 19 de octubre de 2020

Navego

Con la lluvia el viento,
con la tempestad la paz,
en la montaña el silencio
y en el cielo la libertad.

Entre el blanco y el azul
puedo divisar el mar, 
navegar sus pacíficas aguas
y en la barca mirar, 
al ancho azul celeste
de este enorme manantial. 

Mientras me muevo a corriente 
la brisa salpica en mi cara 
un gallardo atardecer, 
fijo mi vista al poniente
que dulce fue el ayer. 

sábado, 30 de mayo de 2020

Olvido

En la pausa de tu olvido, en la noche
en sus ojos me perdí,
quise mirarlo entre sueños,
tocarle las manos, más no lo concebí.
Me enamoré de él, marcado por un destello,
a mí me dejo sin aliento,
a él, con el corazón muerto.
Sostenerlo entre sus manos no pudo,
era mi único anhelo.
Marchito quedó mi enamoramiento,
él lo dejo en el suelo, siguió sin miramiento.
Cuando estaba viva, había quien me quería
quien me escuchaba, quien me sentía,
vivía día a día, con tristeza,
con alegría, siempre al borde de su sonrisa,
de sus abrazos, y de sus caricias.
Escuchar su voz era mi melodía favorita,
hasta que un día se apagó....
Ese día mire al cielo, rogando quedarme sin aliento,
lo único que conseguí aquel día,
fue quedarme prendida del recuerdo de una vida.

24 de Mayo

En la avenida de Mayo,
al finalizar casi el mes,
recuerdo a quien se ha ido
a quien nunca se fue.
Extraordinaria mujer,
vestía de delantal verde,
azul o morado,
de zapatos bajos y
arrastrando el paso.
De mirada suave y voz firme
cuidaba de un trío de niñas,
que no eran sus hijas.
Veló por ellas día y noche,
sin queja o molestia.
Les dio vestido, techo y abrigo,
pasó sus tardes cocinando postres,
endulzó sus vidas y sembró su semilla...

Un día ella no pudo más
el tiempo reclamó sus horas
y no dio marcha atrás.
Postrada en cama, a veces
sentada en el sillón y su almohada,
gustaba de comer galletas;
en ocasiones, vacilando se contoneaba
fingíamos que bailaba.
La admire por última vez una madrugada,
callada y apacible,
ella soñaba que se iba
y yo soñando que se quedara.
Me retiré a dormir sin comprobar que respiraba,
no pude, me quede como pasmada.

¿Y quién era esa mujer bella?
La que avanza, la que llega.
Con pasos firmes por delante
con marcas de caídas por detrás,
pero a donde ella vaya,
siempre encontrarás la paz.
Se sentó a mi lado durante 24 años,
y hoy 24 de Mayo, festejo su cumpleaños.

A mi abuelita Susana Flores Escobar,
a la que amo con toda mi alma

domingo, 16 de febrero de 2020

En tus ojos...(lobo)

Lobo, hoy tu novia viste de blanco, bella, esplendorosa, está esperando tu llegada, pero no, hoy no aúlles, hoy no quiero oírte arrullarla con tu canto. Está noche sólo dedícate a contemplarla, a amarla.
¿No ves que se puso radiante para ti? Hoy no quiere llorar al final dándote la espalda, en está velada ella sólo quiere mirarte y sonreír contigo, por hoy ella quiere ser la que se quede dormida por perderse en tu mirada, contemplándote.
¡Que importa si por está o muchas ocasiones más la noche dure 24 horas! No habrá sol que se oponga con un ejército de estrellas, luciérnagas y grillos. ¡Y qué si el mar retumba e inunda una que otra isla! Que más da si la marea es alta y se lleva a dos almas; Esta noche es tuya y de ella...nuestra.
Habrá un mundo contemplando en silencio un destello que dejará ciegos a los envidiosos, tapará la boca de los mentirosos, atará las manos de la gente arpía, dejará sordos a los que nunca escuchan y enmudecerá a los habladores; saturará el ambiente con mil fragancias al tiempo en qué cierre los ojos y tú cierres los tuyos para darte un beso....Mi lobo si está noche enmudezco y me pago, se volverá luna nueva, no te aflijas, habré vivido para morir por tu amor en un ósculo de cientos de años que guardaba dolor, tristeza y sufrimiento, pero que la mismo tiempo anhelaba deseo, pasión y amor, tu amor!.... Por siempre tu luna que te ama....



CIRO.

jueves, 23 de enero de 2020

Mirador de Ixtacamaxtitlán

Sopla el viento y despeina mi cabello.
Las voces de mis compañeros no hacen eco.
Las sombras tiemblan en el jugueteo
con la luz del sol.
Las montañas, los cerros y las lomas
solo callan y nos miran.
Ven la rebeldía en nuestras botas.
¡Geólogos que exploran!
Eso dicen en sus entrañas.
Nos pulveriza su inmensidad y majestuosidad.
No hay delirio, solo tranquilidad.


CIRO