A ti mujer de tantos años, en los que la fortaleza encontró otro cuerpo y otro nombre, en la que vio empapada de sudor tu frente, de quién alaba esas manos y esas piernas que sacrificaron su hermosura y su belleza y pese a todo eso tu cuerpo no guarda tantos estragos que te ha causado el tiempo.
Eres sinónimo de admiración, de lucha, trabajo, esfuerzo, de respeto y cariño, un conjunto de palabras interminable puesto que no existe en esta faz de la tierra una sola palabra que te describa, que abarque lo que eres, lo que hiciste y lo que fuiste... y quién eres ahora?
Una tumba, un cuerpo inerte que se fue agotando lentamente, un ser que agotó sus fuerzas más no su amor, eres tierra y sepultura hoy, y lo seguirás siendo por el resto de tus días. Pero has de saber que siendo polvo me bañaré de ti, que siendo luz saldré a buscarte todos los días de mi vida, que habiéndote convertido en rosa sembrare un jardín lleno de ellas por ti y para ti.
Que habiendo volado lejos como un colibrí abriré mis alas para ir a buscar lo que una vez te prometí y prometo alcanzarte allá en un cielo de un colorido amanecer con tonos violáceos y naranjas o amarillos como una granada.
CIRO