miércoles, 22 de junio de 2022

Carta a mis abuelitos

 

Rogué al cielo que me diera fuerzas y me mantuviera de pie hasta el final, mis dos abuelitos, Ángel Rioja Santa María y Susana Flores Escobar y lo hicieron, y quizá hasta la Virgen o Dios, no lo sé, lo que sí sé es que con todo el paso del tiempo logré salir adelante.

Abuelito, disculpame porque no seré abogada o reportera, en el arte de la abogacía sé que veías en mi alzar la voz y luchar siempre contra la injusticia, debo decirte que aún lo hago, a mi modo, y que no soy tan fácil de callar.

Abuelita, perdóname por no haber acabado antes, mientras aún estabas viva, porque tus palabras de apoyo y tus preguntas discretas y ese tono dulce de animarme nadie lo tiene, la paz que me dabas, la vergüenza que me causaba hablar de ello, tú me la tapabas con un abrazo y decías, - ¡no eres tonta, lo que pasa es que no más eres flojita! y desgraciadamente lo sigo siendo, pero ya no quiero tanto ser así, a partir de este paso.

Ambos me hacen falta, y sólo les diré que su nieta trabajará duro para ser  una ingeniera con ética, para lograr viajar a varios lados, cuidar de los que me quieren y no dejar de pensar en ustedes que tanta alegría me dieron en vida y aún en la muerte mantienen esta sonrisa, porque es mi pilar más fuerte creer que me abrazan a la distancia.