Quiero proyectarme, ser reflejo en ti, esconderme bajo ese ser inhabitado tuyo, alimentarlo, ser refugio, abrigo, consumo de tu energía, palpitar en tu corazón, desgarrarlo, adentrarme tanto en ti que pueda ser capaz de tocar tu sangre, darle vida y tener vida dentro de ti, fluyendo por los rosales llenos de espinas, por aquellas hojas que arrebatan tus delicadas caricias...Que sin ser agua o viento rocían tu seno, tu fruto sagrado, aquella hostia que por pan tomo como mía tu ferviente boca; probando lo prohibido, busco el puente que ha de atravesar tu estrecho sendero, tú que bebes de la fuente, que sin pensarlo dos veces es más abundante en agua cuando se halla dentro de tu boca y tu lengua saboreando el sabor de la derrota, sublevándose, engancha a ella mis mojados labios... Mordiéndote, esquivo y traidor, me agazapo a las plantas de tus pies, redimiendo a tu ser, mujer.
CIRO.