Con la lluvia el viento,
con la tempestad la paz,
en la montaña el silencio
y en el cielo la libertad.
Entre el blanco y el azul
puedo divisar el mar,
navegar sus pacíficas aguas
y en la barca mirar,
al ancho azul celeste
de este enorme manantial.
Mientras me muevo a corriente
la brisa salpica en mi cara
un gallardo atardecer,
fijo mi vista al poniente
que dulce fue el ayer.