¿Y ahora qué haces? -Deja eso ahí. te estoy hablando. ¿Qué acaso no paras? Desde que te conozco estás aquí y allá, con todos y a veces con nadie, jamás estás en calma, haciendo lo tuyo, lo de otros, construyendo un mundo; siempre queriendo todo a la perfección. Estás cansada lo veo en tus ojos, en tus piernas y manos. ¡Basta! te estás acabando, te veo envejecer con cada acción que haces, sí si, ya sé que a veces lo haces gustosa, otras fastidiada, enojada o triste, pero siempre tratando de regalarme una sonrisa a mí o al que pasa.
-¿A quién le gritas? ¿A mí? -Pero si yo ya recogí eso que tú dices. Estás agotada. Sabes me gusta cuando gritas y te haces escuchar, causas miedo y admiración. Eres un manojo de contracciones.
-¡Oh mira que rico huele! ¿Tú preparaste eso para mi? Claro, para quién más verdad; si sí ya sé es para todos. Siempre cocinas con amor y dedicación; mmm...tienes un sazón envidiable! A veces me pregunto (en realidad la mayor parte del tiempo) cómo le haces para ante ponerte ante la adversidad y sacar fuerza de las flaquezas que te orillaron a estar llorando y sufriendo en alguna ocasión. De qué manera logras el equilibrio entre compasión, coraje, fuerza, comprensión, etc.
Sabes eres un ser casi inexplicable, vives para dar vida, tú eres la vida miasma, cuando sabes y estas empoderada de tu ser, sabes que veniste a mostrar al mundo que se puede ser y sentir.
Si no te debo la vida a ti, al menos si te debo el haberme enseñado a mirar siempre al frente, por apoyarme y creer en mi, por mostrarme un mundo diferente al que vivo desde tus ojos y me parece lindo, y sé que no es el mío y sé que tampoco quieres que sea el que yo me quede.
Sé que a veces te cuesta soltar ese "lazo" y temes que yo salga corriendo a surcar los mares, los cielos, por eso poco a poquito lo dejas correr sin querer voltear a ver que tanto se ha desprendido y ver cuanto te queda a ti. Pero un día deberás partir y yo también, tú antes que yo espero.
Y aún cuando yo haya partido a conocer nuevas cosas, a adentrarme y aventurarme en los infortunios y desventuras que da la vida, yo estaré ahí para ti, como lo llegases hacer tú conmigo.
¿Y si te vas? Si debes marcharte, vete en calma, vete segura de que aún quedará un remanente de hilo casi imperceptible a la vista pero no al tacto, de ese hilo que nos unió desde el inicio y que se irá contigo, con una parte de mi para ti, para cuando tengas que volver a jalar de ese lazo.
Para cuando ese día llegue espero haberte demostrado cuanto te ame y quien fuiste y serás siempre en esta vida para mi.
CIRO.