Flotas entre un montón de nubes,
vestida casi siempre de blanco
para formar parte del paisaje,
aunque tu carne te desmienta.
tocar tu delicada sábana que te protege,
no puede desmentir tu grandeza,
él sólo busca darte un poco más de brillo
para que te note la multitud.
Pero se sabe bien que tienes un guardián
que te protege celosamente,
sin embargo eso no le quita el hecho
de admirarte de vez en cuando.
Y hablando de él tiene una figura formidable
la simpleza de un porte tenaz, ¡guerrerense!,
echando fuego de vez en cuando de advertencia
a tus admiradores, y rindiendo cierto tributo
a la noche fría, haciéndola incandescente para ti.
Por que la noche es la más celosa
protectora y alcahueta de los amantes celestiales.
Que sin ser ángeles, aves o nubes
tocan el cielo por su belleza y una
historia de grandeza incomparable.
CIRO.