miércoles, 26 de octubre de 2022

El calor nos va a matar a todos parte II

El calor era sofocante, entre la bruma yo ya llevaba caminando de 4 a 5 horas, y no veía nada más allá de mi mano si la estiraba... Cuando de pronto oí otra voz, alguien está ahí, no puedo ver nada, no encuentro a mi hermana, ¿estaba junto a mí?, ¿hay alguien? ¿Acaso hay alguien que aún exista y pueda oírme? Enseguida se oyó su sollozo, era lamentable, y conforme daba unos pasos de frente y ligeramente hacia mí izquierda se hacían más fuertes. Hubo un momento en el que me detuve, temía tropezar con él o pasar de largo y que no me viera, no sabía que hacer, estire cuanto pude mis brazos tratando de palpar algo más que no fuera el aire, cuando de pronto se escuchó un ¡auch! - Oye, ¿por qué me golpeas? , luego mientras él entraba en sí, yo quedé muda. Cuando entramos en razón los dos, él se paró y yo di un paso más. Nos encontramos por fin las caras. ¡Su rostro estaba tan deshidratado que parecía casi una momia viviente! ¿Que edad tienes le pregunté? ¿Y cómo te llamas? Soy Fabio y tengo 22 años, mi hermana Karen se perdió, no la encuentro, ella tiene 18 años apenas, mis papás me van a matar si no llego con ella. Y se soltó a llorar de nuevo. Que debía hacer? Decirle que la mitad de nosotros al menos había sido consumido por la bruma que nos sofocaba los cuerpos y que era probable que ni su hermana y sus padres hubieran sobrevivido... Me limite a decirle que la buscaríamos juntos una vez salido de ahí, que me había dicho una anciana ciega que me dirigiera al poniente allá estaríamos a salvo.....

Caminamos en silencio al menos una media hora. Hasta que preguntó, ¿a dónde vamos? Si no se ve nada. No sabemos hacia dónde caminar. Le dije que era verdad, no teníamos rumbo, no había forma de orientarnos por algo en particular, pero tenía el presentimiento de que mis pisadas nos llevarían fuera de la bruma a un lugar seguro. Inmediatamente a ello le pregunté por mi apariencia, que impresión le había dado al verme. Me contestó que ninguna, que solo me veía un poco ojerosa y con los ojos rojos. Su respuesta me sorprendió mucho al saber que no me veía cómo él, ¿a qué se debería? Por otro lado, eso no era relevante, y mi cabeza solo pensaba en como repartiría el agua para los 2.

-¿Traes agua? Le pregunté. Tardó un poco en responder, supongo que se ser si la respuesta no querría convidar su preciado líquido, y si fuera no, de que podría preocuparse?

-Si, traigo poco más de 600 ml en la botella. ¿Tú, (hace una pausa un tanto larga) no traes agua?

Mi respuesta fue inmediata, le dije que sí, que no se preocupara por compartirla conmigo. Sin mirar su rostro creo que sintió un poco de alivio que le dijera aquello, a decir verdad yo también, yo estaba cargando en mi mochila poco más agua que la que Fabio cargaba y mi apariencia aún no era preocuparse....