sábado, 30 de mayo de 2020

Olvido

En la pausa de tu olvido, en la noche
en sus ojos me perdí,
quise mirarlo entre sueños,
tocarle las manos, más no lo concebí.
Me enamoré de él, marcado por un destello,
a mí me dejo sin aliento,
a él, con el corazón muerto.
Sostenerlo entre sus manos no pudo,
era mi único anhelo.
Marchito quedó mi enamoramiento,
él lo dejo en el suelo, siguió sin miramiento.
Cuando estaba viva, había quien me quería
quien me escuchaba, quien me sentía,
vivía día a día, con tristeza,
con alegría, siempre al borde de su sonrisa,
de sus abrazos, y de sus caricias.
Escuchar su voz era mi melodía favorita,
hasta que un día se apagó....
Ese día mire al cielo, rogando quedarme sin aliento,
lo único que conseguí aquel día,
fue quedarme prendida del recuerdo de una vida.

24 de Mayo

En la avenida de Mayo,
al finalizar casi el mes,
recuerdo a quien se ha ido
a quien nunca se fue.
Extraordinaria mujer,
vestía de delantal verde,
azul o morado,
de zapatos bajos y
arrastrando el paso.
De mirada suave y voz firme
cuidaba de un trío de niñas,
que no eran sus hijas.
Veló por ellas día y noche,
sin queja o molestia.
Les dio vestido, techo y abrigo,
pasó sus tardes cocinando postres,
endulzó sus vidas y sembró su semilla...

Un día ella no pudo más
el tiempo reclamó sus horas
y no dio marcha atrás.
Postrada en cama, a veces
sentada en el sillón y su almohada,
gustaba de comer galletas;
en ocasiones, vacilando se contoneaba
fingíamos que bailaba.
La admire por última vez una madrugada,
callada y apacible,
ella soñaba que se iba
y yo soñando que se quedara.
Me retiré a dormir sin comprobar que respiraba,
no pude, me quede como pasmada.

¿Y quién era esa mujer bella?
La que avanza, la que llega.
Con pasos firmes por delante
con marcas de caídas por detrás,
pero a donde ella vaya,
siempre encontrarás la paz.
Se sentó a mi lado durante 24 años,
y hoy 24 de Mayo, festejo su cumpleaños.

A mi abuelita Susana Flores Escobar,
a la que amo con toda mi alma