miércoles, 19 de septiembre de 2018

"Héroes anónimos"

¿Anónimos? Si yo les vi el rostro, logré ver sus heridas, su par de manos maltratadas e incansables, el sudor de su cuerpo escurriendo por su frente. Muchos dejaban ver sus sueños y esperanza, sus emociones estaban a flor de piel, y por si fuera poco, en sus rostros, en sus ojos,en esos ojos rojos y húmedos por el polvo y las lágrimas escapaban sus sentimientos en cada movimiento, con cada llegada de otro extraño hermano mexicano.
Su espíritu tenaz, inamovible, incomparable lleno de dolor y tristeza, clamando piedad por todas esas personas debajo de los escombros, reclamando al tiempo y a las inclemencias del clima, firmes, sin dejar de estar aquí y allá, sin dejar de estar ahí para ellos, para todos, para su país, para un México vivo y silencioso.
Yo conozco a muchos de ellos, conozco sus nombres (Alejandro, Omar, Arturo, Antonio, Juan, José Laura, Erik, Mariana, etc), seres virtuosos, que me hace pensar que en vez de llamarlos héroes anónimos sólo deberíamos de llamarlos héroes, por que sabemos quienes son, no importando de qué parte vienen, por que al final tenemos varias raíces que nos unen.
Héroes mexicanos humanos y binomios, tu país, tu gente con dolor te dice hoy ¡GRACIAS! Gracias por tu esfuerzo y por tu tiempo, por levantar la cara después de varias horas de arduo trabajo mirando al suelo y alcanzar el cielo con el puño arriba y llorar de alegría por la esperanza que en el silencio se deja escuchar, la esperanza por otro nuevo día.

También se agradece a todas esas manos extranjeras que vinieron desde muy lejos a brindar su apoyo. Gracias.


CIRO.

jueves, 21 de junio de 2018

Entre las nubes

¡Era un día gris, en todas sus tonalidades!, ese día no sabría decir exactamente cuántos tonos de gris existieron aquella tarde....
Había una gran variedad de nubes, altas, bajas, delgadas y esponjosas, todas y cada una de ellas eran bellas, ensombreciendo el paisaje, amenazando con sucumbir ante los truenos del dios Tláloc.
Pero en mi interior ese día se dibujaban los rayos del sol que penetran a las nubes y dejan escapar un haz de luz que las atraviesa. Ese día fui feliz, mientras en el aire se respiraba la humedad de que se avecinaba tormenta, en la primera gota que cayó sobre mis labios percibí el sabor de tu boca, la brisa que acompañó las primeras gotas trajeron hacia mí tu voz envuelta en tu aroma, entonces todo se torno azul fuerte...aquel que antecede a la noche antes de tornarse oscura.
Aquella tarde podría jurar que no era el viento, ni la ausencia del sol tocando mis dedos, tampoco fueron los truenos haciendo eco o las gotas que parecían miel rozando mi cuerpo; ese día podría jurar que fueron tus besos los que me sorprendieron.

domingo, 27 de mayo de 2018

Improvisación

De lejos te miro y no te percibo,
¿será el viento frío o mis desquicios?
No, no quiero perderlo, sé que no es un sueño,
sus manos las siento en cada respiro.
Es como un cuento corto, que viene y se va pronto,
vuelve a empezar de nuevo y no es el mismo tono.
Lo conozco de pies a cabeza, es como la primavera
es un calor que quema lo sé con certeza.
Es el amor que no llega... que sólo me roza y no brota,
se presenta a mi de mil formas, más no, no me acomoda.


domingo, 18 de febrero de 2018

Las tórtolas

La tórtola enamorada abandonó su nido, él ya se había ido, no había más canto en las mañanas, más que el eco que se quedó ahí, atrapado en el maple en qué alguna vez llegaron a montar su sueño.
Posó su frágil cuerpesito por la tristeza en aquella rama en qué yacía su nido y fragante de recuerdos.
Abrió sus alas sin percatarse de hacia dónde iba la corriente, y se veía claro que no tenía ni la más remota idea de a dónde iría, entonces batió sus alas lentamente, inmóvil, inmersa en su pensamiento, (me gustaría dar razón de cuál era su pensar o describir su expresión, pero es inútil), sólo ella sabía lo que había de pensar en ese momento vago, carente de todo y nada al mismo tiempo.
Cuando hubo agarrado la fuerza suficiente y la corriente de aire alcanzó sus alas, el viento la arrastró a un costado de la rama a la pequeña ave y la tumbó. Yo quedé sorprendida al ver que no reaccionó hasta al menos verse a no más de medio metro sobre el suelo. H e de confesar que quería correr a auxiliarla, pero mis piernas no reaccionaron y me quedé petrificada. Al final en un parpadear de ojos, ella ya había emprendido vuelo hacia el lado opuesto del horizonte, con un volar intermitente, como cansado, sin rumbo, sin compañero y en un atardecer frío.
Jamás volví a saber de ella, eso me entristeció mucho el alma, yo soñaba encontrar a una pareja como la suya y verme con esa persona toda una vida. Me recordó mis años de adolescencia.



CIRO.