Su espíritu tenaz, inamovible, incomparable lleno de dolor y tristeza, clamando piedad por todas esas personas debajo de los escombros, reclamando al tiempo y a las inclemencias del clima, firmes, sin dejar de estar aquí y allá, sin dejar de estar ahí para ellos, para todos, para su país, para un México vivo y silencioso.
Yo conozco a muchos de ellos, conozco sus nombres (Alejandro, Omar, Arturo, Antonio, Juan, José Laura, Erik, Mariana, etc), seres virtuosos, que me hace pensar que en vez de llamarlos héroes anónimos sólo deberíamos de llamarlos héroes, por que sabemos quienes son, no importando de qué parte vienen, por que al final tenemos varias raíces que nos unen.
Héroes mexicanos humanos y binomios, tu país, tu gente con dolor te dice hoy ¡GRACIAS! Gracias por tu esfuerzo y por tu tiempo, por levantar la cara después de varias horas de arduo trabajo mirando al suelo y alcanzar el cielo con el puño arriba y llorar de alegría por la esperanza que en el silencio se deja escuchar, la esperanza por otro nuevo día.
También se agradece a todas esas manos extranjeras que vinieron desde muy lejos a brindar su apoyo. Gracias.
CIRO.