Ella la veía con ternura, procuraba escucharla cada vez que esta le hablaba, más siempre terminaba ocultándose tras las nubes grises del cielo casi negro.
Mientras que él, la miraba con compasión , callaba y ahogaba su llanto entre la oscuridad de su cuarto para que nadie más pudiera escucharla y tomar la palabra de llevársela.
Siempre se hallaba entre las estrellas y el infierno, mirando de arriba a bajo, esperando que alguien o algo la reclamará como suya, sin embargo, nada, ni un susurro, crujido, ladrido o maullido de un ser emanaba..... reprochaba amargamente su soledad, terminando siempre en su cama con lágrimas en toda la cara, cerrando los ojos pidiendo no volver a despertar jamás.
Al final ambos escuchaban lo que era su último pensamiento antes de dormir, que decía mas o menos así...-llévame por favor, te lo suplico...