¡Ya no más!, ya no quiero llorar,
necesito ser libre y librarme de toda culpa
la agonía del ser y del alma me están matando
le suplicaré a la vida que me regale otra oportunidad
más dudo que me obsequie otra,
las he desperdiciado todas.
¡Ya no más, es hora de luchar!
el paso retumba, el camino me escucha,
el viento me sopla y me susurra ¡lucha!;
es momento de seguir
es tiempo de caminar
¡No basta pensar, hay que actuar!.
Ya no más, no hay marcha atrás
he de dar un paso al frente y no mirar,
mi pasado se ha quedado atrás,
mi presente es el que voy a pelear
ya no más.... lo he decidido... ya no más!
viernes, 29 de mayo de 2015
No hubo mar que se interpusiera, ni castillos de arena
no existieron tormentas eléctricas ni esmeraldas o gemas
ni siquiera intentaste conquistar la tierra de sirenas
o escabullirte entre los sueños de una niña tierna.
sólo dejaste pasar el momento, sin que pusiera resistencia
a tus brazos o a esos labios, sin apariencia
que encubriera el engaño, o destellos que cegarán
a los viejos y a los sabios por palabras que deslumbrarán.
Del caos pasamos a la aventura de la tranquilidad,
con marcas del que dirán, con estruendos
retumbando en las paredes de la ociosidad
de personas por el miedo a estar atados
a los comentarios de la cruel realidad...
Nunca existió una barrera sólo nuestros cuerpos.
CIRO.
Para ti Héctor Toral por haber sido y seguir siendo una persona muy especial en mi vida, te quiero.
domingo, 3 de mayo de 2015
....rota esperanza.....
No tenía la necesidad de volar,
y sin embargo tenía unas alas bellísimas,
codiciadas por mucho y elogiadas
por todo aquel que la viera.
Todo le entregaban, su sutil figura
estaba a su favor, el resplandor de sus ojos
otra mentira hecha virtud.
De naturaleza delicada
pero al viento fuerte de una ráfaga
se convertía en las garras de un águila.
Cazadora por experiencia,
fría decían unos, como la niebla!;
sin expresión, una falsa ilusión.
Aquel día en que intento volar
ya le habían cortado las alas,
ese día desapareció su gracia
y la esperanza de ser quién quería ser.
y sin embargo tenía unas alas bellísimas,
codiciadas por mucho y elogiadas
por todo aquel que la viera.
Todo le entregaban, su sutil figura
estaba a su favor, el resplandor de sus ojos
otra mentira hecha virtud.
De naturaleza delicada
pero al viento fuerte de una ráfaga
se convertía en las garras de un águila.
Cazadora por experiencia,
fría decían unos, como la niebla!;
sin expresión, una falsa ilusión.
Aquel día en que intento volar
ya le habían cortado las alas,
ese día desapareció su gracia
y la esperanza de ser quién quería ser.
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