y me llevaste a tu cuerpo con un abrazo,
así comenzamos, lentamente la ropa
nos fue sobrando, estábamos recostados,
sudando, acalorados, mojados y extasiados!;
perdidos y sumergidos uno dentro del otro...
empezaron los movimientos, los quejidos,
¡ah, suspiros!
Nada nos bastaba, agitados, entusiasmados,
cambiando de posición...
La ducha nos esperaba, creyendo así calmar
la sed que me abrazaba;
ahí nos reencontramos, tu mirada
viendo mis senos blancos,
yo volví a descubrirte, a mirar tu desnudo.
Caricias desmedidas nos rodearon
fue así como terminamos,
entre el agua, tu fragancia y
nuestras siluetas reencontradas.
CIRO.