No hubo mar que se interpusiera, ni castillos de arena
no existieron tormentas eléctricas ni esmeraldas o gemas
ni siquiera intentaste conquistar la tierra de sirenas
o escabullirte entre los sueños de una niña tierna.
sólo dejaste pasar el momento, sin que pusiera resistencia
a tus brazos o a esos labios, sin apariencia
que encubriera el engaño, o destellos que cegarán
a los viejos y a los sabios por palabras que deslumbrarán.
Del caos pasamos a la aventura de la tranquilidad,
con marcas del que dirán, con estruendos
retumbando en las paredes de la ociosidad
de personas por el miedo a estar atados
a los comentarios de la cruel realidad...
Nunca existió una barrera sólo nuestros cuerpos.
CIRO.
Para ti Héctor Toral por haber sido y seguir siendo una persona muy especial en mi vida, te quiero.