lunes, 9 de enero de 2017

...Rasgando las paredes te encuentro...

Te amo de la manera más ausente,
cuando se que no me estás mirando,
cuando tus labios guardan silencio
dentro de mis labios...
Te siento cuando menos te estoy palpando
y lo único que siento es tu latir
profuso y acelerado...
Te encuentro en un abismo de donde
el único retorno es volver a tus pupilas
dilatadas, como si emergieran de las mías...
Y es cuando escapa de ti la veleidad
que me engatusa a quererte llamar más y más!
Me encuentro inmersa en un profundo
estado de maledicencia, donde sólo
me propongo hacerte daño rasguñando
tu espalda, el pecho o morder tus dedos.
Tu locura emancipa mis bajos deseos,
rasgando las paredes te encuentro
en un grito quejumbroso, en el absoluto
resguardo de tus manos...
En la savia que dejas recorriendo
mi cuerpo te percibo en un aroma
peculiar que deja exhausta mi lengua,
que refresca mi piel y la hace brillar...
Es esa hostia por la que pido limosna
mi pan, mi carne, mi vestido;
aquél ropaje con el que visto está hecho
de tu piel para mi piel. Es un conjunto
uniforme con una combinación de colores certera,
un tú con un yo, extremadamente vibrante,
ligeramente aterciopelado y con lunares.

Abrazado a mí eres mi medida perfecta,
la talla que me hace lucir la silueta correcta...

CIRO.