¿Por qué esperas verme rebozar y ocultar
a la orilla de tu seno mis lágrimas
de desdichas y penas?
Pasas estridente como siempre
y sin embargo cuando escuchas
esos gritos de mi boca, callas
tu caudal, arrebatándome el silencio
que por derecho me pertenece.
Has sido ingrato conmigo
ya no riegas tus aguas en las mías
llevo varias noches y días
viviendo esta sequía.
¿Río por qué no me llevas contigo?
Llévame a un mundo que se me ha negado
prometo siempre alimentar tu caudal
con lágrimas de alegría.
Siempre fuiste mi amigo, hoy mi verdugo,
seré tu condenada y por siempre tu aliada;
Río, llévate mis latidos.
CIRO.