martes, 4 de octubre de 2016

PALABRA

Palabra, voz exacta
y sin embargo equivoca;
obscura y luminosa;
herida y fuente: espejo;
espejo y resplandor;
resplandor y puñal,
vivo puñal amado,
ya no puñal, sí mano suave: fruto.

Llama que me provoca;
cruel pupila quieta
en la cima del vértigo;
invisible luz fría
cavando en mis abismos,
llenándome de nada, de palabras,
cristales fugitivos
que a su prisa someten mi destino.

Palabra ya sin mí, pero de mí,
como el hueso postrero,
anónimo y esbelto, de mi cuerpo;
sabrosa sal, diamante congelado
de mi lágrima obscura.

Palabra, una palabra, abandonada,
rïente y pura, libre,
como la nube, el agua, 
como el aire y la luz,
como el ojo vagando por la tierra,
como yo, si me olvido.

Palabra, una palabra,
la última y primera,
la que callamos siempre,
la que siempre decimos,
sacramento y ceniza.


Octavio Paz.