si no el calor que me dejaban tus brazos,
tampoco es que anhele demasiado tus besos
si no el sabor que me quedaba para el camino,
no es el hecho de que extrañe tu voz a todas horas
es el sonido que emitías para llegar a mi;
y no es tu esencia la que ansío, más bien
el aroma que me dejaba impregnada en la nariz.
La añoranza que desgasta a estas manos
que reseca a estos tus antiguos labios,
que maltrata a mi cuerpo y entorpece el pensamiento
abraza con fuerza fulminante, para dejarme en la nada.
¿Por qué he de extrañarte despierta, mientras
dormida sueño que me besas?
CIRO