Ahora lo entiendo todo, cambio el lenguaje, mis palabras, los sentimientos, mi pensar, todo, absolutamente todo empieza o mejor dicho empezaba con h. Nadie lo entiende ni me comprende. Solo lo inanimado, la acera de enfrente, los postes, mi ventana, los perros, el silencio, los carros que pasaron a media noche, mis paredes, aquel cuaderno sobre el cual escribía y esa otra pluma, saben lo que pasó. Mi cama guarda dos que tres secretos y entre ellos estás tú, tu aroma, esas imágenes que creamos juntos con el vaivén de nuestros cuerpos, la música que nos permitíamos apenas escuchar, tratando de ocultar nuestros gemidos. Dejaste la ausencia de tu cuerpo y de tu esencia en mi cuarto, dejaste que lo llenarán por completo y ahora no soy capaz de entrar por mí misma a mi cama, sin que está me reclame o pronuncié tu nombre; apenas la tocó y ya grita de placer, llora de desesperación, clama por ti, y no hay día que no la oiga quejarse y sudar, de llamarte en sus delirios, está agonizando y sólo suplica tenerte una vez más de vuelta, palparte, sentirte, acariciar cada centímetro de ti, escudriñar en tu sexo y lamerte, envolverte en sus tibias y delicadas sábanas para que nadie más pueda admirar tu cuerpo desnudo. Está enferma, loca, temo que un día no la encuentre entrando al cuarto, que se haya ido a buscarte y se encuentre con lo que yo le he estado ocultando desde hace tiempo...Que ya no eres nuestro! Que se entere que hay alguien mas en tu vida, entre tus sábanas; temo por ti o por ella, está loca! Creo que sería capaz de quitarse la vida o peor aún de arrancártela a ti y a tu amante. No lo soportaría, esta obsesionada, jura por todas las estrellas del cielo que quedaste de volver y hacerla tuya de nuevo, sólo tuya y de nadie más; desde entonces no duerme, no descansa, esta en ayuno, palidece a cada segundo que pasa, suda frío y tose disimuladamente para que yo no le diga nada.
Me temo que esté es su fin y mi insomnio eterno, en una cama vacía áspera y fría...
CIRO.