Es la manzana del silencio y sin embargo le apodan la chismosa, va y viene con un montón de palabras altisonantes de personas que nunca callan.
En esas calles gobierna el viento, no existe más ley que la suya, el cuenta lo que nadie sabe y de lo que todos hablan. por la noche no existe nadie, todos se encuentran en casa guarecidos de palabras que nadie entiende, poco comunes; parece ser que les temen. Su ignorancia es la burla del viento, que sopla con tosquedad y revienta entreventanas, zaguanes y en la cara de alguno que otro transeúnte o fuereño, las palabrerías de todo el día. Arrasan con todo a su paso, lo dejan a uno perplejo, atónito, asustadizo, con ganas de gritar pero parece que se han llevado tus palabras y no puede hablar, callas; y calla todo en rededor, el silencio se apodera de todo y reina por instantes en aquellas calles una luz amarillenta, parpadeante, temblorosa por las próximas 10 horas que le resta a la noche. ¿Y la noche? La noche no tiene nada que decir , como si fuese capaz de hablar de todo de lo que es testigo.
La noche no tiene voz ni voto, fue hecha para guardar los secretos más impuros y hermosos, las atrocidades de todo el mundo y sus actos de amor, fue creada para resguardar todo lo dicho y hecho en el día, excepto su calidez; es la testigo muda desde el inicio de los tiempos y del final de ellos.
En cambio ehecatl tiene el poder de llevar los mensajes a todas partes, no tiene límites, no conoce las barreras del idioma, tampoco tiene cierto respeto por las cosas.
En conjunto son el equilibrio de un goce del que todos somos acreedores, pero que pocos notan o tienen la legítima idea de ¿qué es? Yo, puedo decir que es placer de ver llegar la noche y saber que está guardará mis más íntimos pensamientos, acciones y mi pasión por sus ojos, y que el viento se lo hará saber cada noche de cada día, de lo que me reste de vida.
CIRO.