Tú que representas pasión,
sangre y dolor,
tú que desengañas
a la vista con espinas,
tú, que con tu dulce aroma
riegas lágrimas de alegría,
tú que con solo un roce
emerges la caricia más tibia.
¡A ti! te doy las gracias
por arrebatarme una sonrisa
por devolverme la ilusión
y recordar que por bellezas
como tú, se regocija la vida.
CIRO